Una plaga que habitualmente asola a los corredores
novatos son las lesiones, los dolores y las heridas.

A menudo parece que es algo que simplemente tienes que
soportar o abandonar y dejar de correr.

  • La mayoría de los novatos empiezan a correr gracias a un subidón de entusiasmo y pasión, corren tantas veces como pueden, lo más lejos que pueden. Sin embargo, el cuerpo no responde nada bien a este repentino entusiasmo y probablemente sufrirá músculos cansados y de articulaciones y pies doloridos.
  • Cuando empiece es muy habitual que heridas o lesiones anteriores vuelvan a molestarle. Esto detiene el progreso y probablemente se sienta muy decepcionado si llega a ocurrirle.
  • ¿Cómo se las arreglará si se lesiona? ¿Cómo irá a trabajar, a comprar, a cuidar de los niños, a sacar a pasear al perro? ¡Su vida diaria será un infierno!

Si no puede soportar la idea de que la gente le vea corriendo porque se le pone roja la cara, empieza a respirar con dificultad y tiene un aspecto tan atlético como un hipopótamo recién nacido…

Entonces, ¿no sería una buena idea ponerse en forma y perder un poco de peso ANTES de empezar a correr?

 
Teóricamente, esta afirmación tiene sentido, pero ¿puede funcionar? Si quiere estar más en forma, ¿acaso no tiene que empezar a hacer ejercicio?

Y la única manera de ser un corredor mejor es salir y ponerse a correr, y correr con regularidad.

Sé que a nadie le gusta la idea de que le miren mientras hace ejercicio, cuando el sudor nos chorrea por la cara enrojecida mientras avanza con dificultad intentando ponerse en forma. Pero a no ser que corra siempre en una encierro, va a tener que salir, al aire libre, especialmente si quiere llegar a realizar algún tipo de carrera.

Por lo tanto, ¡debe acostumbrarse!

 Si alguna vez ha intentado correr, me apuesto lo que quiera a que ha cometido este mismo error, uno de los errores más habituales que cometen los corredores novatos…

Lo que todavía hoy me sorprende es que cuando alguien decide empezar a correr, lo hacen sin pensarlo cuidadosamente antes, ni trazar ningún plan, ni prepararse de ninguna manera. Ciertamente no tienen ni idea de lo que están intentando hacer o cómo animar a su cuerpo a cambiar para estar en mejor forma.

Por ejemplo, probablemente el peor error que cometen la mayoría de los corredores novatos es empezar a correr de repente, como un perro al que acaban de quitar la correa…demasiado rápido, lo que significa que tienen que parar a descansar después de correr una distancia muy corta porque no pueden aguantar más.

Esta es una de las peores formas de empezar a correr porque necesitará parar a descansar muy poco tiempo después de empezar. Su corazón y sus pulmones no han tenido la oportunidad de prepararse y no pueden proporcionar en suficiente cantidad de sangre rica en oxígeno a las piernas, por lo que tiene que parar casi inmediatamente. Entrenar de esta manera significa que nunca conseguirá mejorar su nivel de resistencia.

Dado que no podrá correr grandes distancias, no mejorará su resistencia y es muy posible que se desmotive y pierda el interés mucho antes de que pueda ver ningún progreso real.

En vez de eso, debe comenzar a entrenar caminando rápidamente o haciendo un trote muy lento, dependiendo de su estado físico. Una vez que pueda realizar esto con facilidad, debe seguir hacia adelante introduciendo las carreras en sus sesiones de entrenamiento.

Sin embargo, necesita estructurar su entrenamiento, ya que, de otro modo, acabará haciendo las mismas cosas todo el rato y, por ello, no mejorará.

Si hay una sola cosa que debe aprender de este informe debe ser la siguiente:

“Cualquiera que sea el ejercicio que realice, para que tenga el efecto deseado, debe ser siempre progresivo”.

Esto significa que sus entrenamientos deben cambiar constantemente y mejorar, cambiando ligera y regularmente las cosas que hace. Por ejemplo, puede empezar a correr un poco más deprisa, llegar un poco más lejos o entrenar más a menudo.

Hacer pequeños cambios y mejoras es suficiente, pero dichos cambios deben existir.

 Pero hay otra razón por la cual los novatos nunca alcanzarán el progreso que buscan y acaban abandonando, desmoralizados y derrotados, después de unas dos semanas después de empezar a correr.

Y la razón es esta…¡Tienen demasiadas expectativas!

Tienen unas expectativas muy poco realistas sobre el tiempo que van a tardar en ponerse en forma y hacen demasiado, demasiado pronto.

Aunque al comenzar a entrenarse están muy motivados, cometen el error de correr demasiado a menudo, demasiado rápido o llegar demasiado lejos. La realidad es que necesitan hacer solo una pequeña parte de todo lo que hacen para asegurarse un progreso firme y consistente.

Dado que tienen muchas expectativas, intentan forzar a su cuerpo a cambiar mucho más rápido de lo que son capaces, y este se acaba rebelado, dándose por vencido.

Hacer demasiado puede llevarle a un estado de sobre-entrenamiento en el que está provocando demasiado estrés a su sistema nervioso y acaba por no poder soportarlo. Como resultado, usted se sentirá agotado, cansado y sin energía.

La alternativa es seguir un plan de entrenamiento equilibrado que dará a su entrenamiento una estructura y un significado. Su plan debe incluir al menos algunos días de descanso entre entrenamientos duros y también necesita escuchar a su cuerpo.

Si realmente se siente cansado, sea lo suficientemente maduro como para tomarse un descanso y no entrenar durante un día o dos.